Catedral de Cajamarca: la guía turística más completa para descubrir la joya barroca del norte del Perú
La Catedral de Cajamarca, también llamada Catedral de Santa Catalina, es uno de los templos católicos más imponentes del norte del Perú y, sin duda, el corazón espiritual y arquitectónico de Cajamarca. Ubicada en el lado este de la Plaza de Armas, su presencia domina el centro histórico con su elegante fachada de piedra tallada, sus columnas salomónicas y las famosas torres inacabadas que se han convertido en un sello inconfundible de la ciudad. A su alrededor, la vida cajamarquina fluye entre vendedores de dulces, familias paseando por la plaza, viajeros tomando fotos y fieles que ingresan al templo a dejar ofrendas o encender velas.
Visitar la Catedral es encontrarse con más de tres siglos de historia. Aquí se mezclan arte, fe, tradición, episodios fundamentales de la colonia y la vida cotidiana de la ciudad. Es un lugar que no solo se observa, sino que se vive. Esta guía te acompaña paso a paso para que conozcas su historia, arquitectura, horarios, precios, cómo llegar, actividades recomendadas, gastronomía cercana, hoteles ideales y consejos prácticos para una experiencia inolvidable.
Cómo llegar a la Catedral de Cajamarca
Llegar a la Catedral es muy sencillo. Se sitúa en pleno centro histórico, exactamente en la Plaza de Armas, lo que convierte la visita en un recorrido natural para cualquier viajero que explore la ciudad a pie.
Si llegas en avión, el Aeropuerto Mayor General FAP Armando Revoredo Iglesias se encuentra a unos 10 o 15 minutos en taxi del centro. El costo promedio de un traslado es de 10 a 20 soles según la hora. Si vienes por tierra desde ciudades como Lima, Chiclayo, Trujillo o Piura, las empresas de bus llegan a terminales ubicados a unos 10 minutos de la plaza, con taxis disponibles desde 5 a 8 soles por trayecto. Una vez instalado en tu hotel del centro, la Catedral te quedará a menos de cinco minutos caminando.
Las calles que rodean la Plaza de Armas son seguras, transitadas y con constante movimiento de turistas y locales. Si te alojas a más de seis cuadras, puedes tomar mototaxi por 3 a 4 soles, aunque algunas calles del perímetro central son peatonales, por lo que es posible que te dejen unos metros antes.
Clima ideal para visitar la Catedral
Cajamarca goza de un clima templado, seco y estable durante gran parte del año, lo que hace que visitar la Catedral sea agradable en cualquier temporada. Las temperaturas suelen oscilar entre los 13 °C y 20 °C durante el día, con noches frías que pueden descender a 7 °C. La temporada de lluvias va de diciembre a abril, con precipitaciones focalizadas sobre todo en la tarde; mientras que de mayo a noviembre predomina el cielo despejado y días soleados.
Para quienes buscan buena luz para fotografías, la mañana y la hora dorada en la tarde son ideales, ya que la piedra tallada de la fachada adquiere tonos dorados y sombras suaves que resaltan los detalles barrocos. Si deseas evitar lluvias, la mejor época es entre junio y septiembre, aunque cualquier mes permite una visita cómoda si llevas casaca ligera y paraguas en época húmeda.
Historia completa de la Catedral de Cajamarca
La historia de la Catedral está íntimamente ligada al desarrollo de Cajamarca desde los primeros años de la colonia. Después de la captura del Inca Atahualpa en 1532, la ciudad se convirtió en un punto clave para la administración española en la región norte. Con el crecimiento de la urbe y la llegada de órdenes religiosas, surgió la necesidad de un gran templo que representara el poder espiritual de la corona.
Los primeros registros de la iglesia matriz datan del siglo XVII. En 1665, una Real Cédula ordenó la construcción formal de la Iglesia Matriz de Santa Catalina, dedicando fondos y recursos para levantar un templo acorde al prestigio de la ciudad. Su construcción se extendió durante décadas por la complejidad de los detalles barrocos y por la disponibilidad de piedra, maestros canteros y donaciones.
El templo fue construido íntegramente en piedra volcánica, extraída y tallada por canteros expertos que heredaron técnicas indígenas y españolas. Entre los siglos XVII y XVIII se completaron la fachada principal, las hornacinas, los relieves decorativos y los primeros retablos interiores. La fundición de las campanas se realizó en España, lo que demuestra la relevancia que la Corona otorgaba a este templo.
A inicios del siglo XX, el templo fue elevado a la categoría de Catedral tras la creación del Obispado de Cajamarca, consolidando su papel como centro religioso de toda la región. En 1972, fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación por su valor arquitectónico, histórico y artístico.
Aunque sus torres quedaron inconclusas por falta de recursos en diferentes periodos, con el tiempo se convirtieron en uno de los rasgos más atractivos y peculiares del edificio. También se añadió un reloj en la fachada, donado por el presidente Ramón Castilla en el siglo XIX, símbolo que hoy acompaña el ritmo cotidiano de la ciudad.
Arquitectura y atractivos principales
La Catedral de Cajamarca es un ejemplo espléndido del barroco andino. Su fachada es un libro abierto de piedra que narra siglos de arte y devoción. Las columnas salomónicas, los capiteles, los arcos de medio punto, los nichos con santos y las figuras florales y geométricas crean una composición exuberante, propia del estilo barroco tardío que se desarrolló en los Andes.
El interior es igualmente impresionante. La nave central es amplia y luminosa, con arcos que sostienen techos altos y retablos coloniales dorados que captan la atención. El altar mayor, dedicado a Santa Catalina, es una joya revestida en pan de oro, acompañado por esculturas detalladas y lienzos que representan episodios bíblicos y escenas de santos. A los costados, diversos altares laterales presentan imágenes tradicionales veneradas por la población local, como la Virgen del Rosario o el Señor de la Agonía.
Las campanas del templo, fundidas en el siglo XVIII, aún resuenan en fechas especiales y celebraciones importantes. En ocasiones puntuales, con autorización, es posible acceder a zonas superiores para contemplar vistas panorámicas de la Plaza de Armas y sus casonas coloniales.
Qué hacer durante tu visita
Recorrer la Catedral a distintas horas del día ofrece experiencias diferentes. Por la mañana la luz realza la piedra tallada, mientras que al atardecer el templo adquiere tonos cálidos ideales para fotografías. Por la noche, la iluminación ornamental transforma la fachada en una obra de arte viva.
Dentro del templo puedes admirar los retablos, las esculturas coloniales, los lienzos religiosos y las bóvedas. Es recomendable sentarse unos minutos en la nave central para observar con calma cada detalle del altar mayor. Si visitas Cajamarca en fechas como Navidad, Semana Santa o el Carnaval, la Catedral se llena de celebraciones litúrgicas, procesiones y momentos de intensa devoción que permiten conocer la espiritualidad de la ciudad.
Después de la visita, puedes recorrer la Plaza de Armas, ingresar al Cuarto del Rescate, caminar hacia la Iglesia de San Francisco o dirigirte al Complejo Belén. Todo se encuentra a pocas cuadras.
Precios actualizados para tu viaje
La entrada a la Catedral suele ser gratuita, aunque en ocasiones puede solicitarse un aporte voluntario de 2 a 5 soles para tareas de mantenimiento.
Si deseas contratar un guía local, las tarifas varían entre 20 y 40 soles por grupo pequeño, dependiendo del tiempo que desees dentro del templo y si deseas un recorrido más amplio por el centro histórico.
Los taxis dentro del casco urbano cobran entre 5 y 8 soles por trayecto, mientras que un café o aperitivo en los alrededores de la plaza cuesta entre 8 y 20 soles. Para quienes deseen comprar artesanía religiosa o imágenes, los precios pueden oscilar entre 10 y 50 soles según tamaño y material.
Estos precios son coherentes con la oferta turística actual de Cajamarca y ayudan a planificar un viaje con presupuestos realistas y alcanzables.
Hoteles recomendados cerca de la Catedral
La zona de la Plaza de Armas es la mejor para hospedarse si deseas estar cerca de la Catedral y de los principales puntos turísticos.
Los hoteles boutique ubicados en casonas coloniales ofrecen habitaciones amplias, balcones hacia la plaza y un ambiente ideal para parejas o quienes buscan una experiencia más personalizada. Los hoteles de tres estrellas alrededor del centro ofrecen comodidad, desayuno buffet, agua caliente constante, buen Wi-Fi y precios accesibles para familias.
Los hostales económicos a pocas cuadras de la plaza son una buena alternativa para viajeros mochileros, con habitaciones privadas o compartidas y zonas comunes para descansar o trabajar. Todos ellos permiten llegar caminando en pocos minutos a la Catedral.
Gastronomía cercana para complementar tu visita
La gastronomía cajamarquina es una de las más sabrosas del norte peruano y, alrededor de la Catedral, encontrarás cafés, picanterías y restaurantes donde probar platos tradicionales.
El cuy frito o al horno es uno de los más emblemáticos, acompañado de papas doradas y ensalada. El chicharrón cajamarquino es otro imperdible, ideal para el desayuno o almuerzo. El caldo verde, con hierbas aromáticas y papa, es perfecto para las mañanas frías. No puedes irte sin probar los quesos cajamarquinos ni el famoso manjar blanco de la región, disponibles en tiendas cercanas.
Para bebidas, puedes optar por jugos de frutas andinas, chicha de jora o emoliente caliente en las noches.
Consejos prácticos para una visita perfecta
La Catedral es un lugar sagrado, así que se recomienda ingresar con ropa adecuada y evitar hablar fuerte durante las misas. Ten cuidado con el flash en fotografías dentro del templo, ya que puede ser inapropiado durante ceremonias.
Cajamarca se encuentra a más de 2 700 metros sobre el nivel del mar, por lo que es recomendable hidratarse bien y caminar a un ritmo suave el primer día. Si visitas entre diciembre y abril, lleva poncho o paraguas; si vas en época seca, protege tu piel con bloqueador y lentes de sol.
La mejor luz para tomar fotos de la Catedral es temprano por la mañana o al atardecer. Por la noche, la iluminación de la fachada ofrece un escenario espectacular para capturar detalles del barroco andino.



