Laguna San Nicolás: la joya tranquila de Namora y el refugio natural más auténtico de Cajamarca
La Laguna San Nicolás, escondida entre colinas verdes y caminos rurales que aún conservan el ritmo pausado del campo cajamarquino, es uno de los destinos más hermosos y menos masificados del norte del Perú. Ubicada en el distrito de Namora, a menos de una hora de Cajamarca, esta laguna es un espejo de agua que refleja tradición, naturaleza, historia prehispánica y la hospitalidad de una comunidad que ha aprendido a cuidar su tesoro natural para compartirlo con los visitantes.
Quien llega hasta este lugar descubre algo más que un paisaje. Encuentra silencio, botes de totora que se deslizan suavemente sobre el agua, una isla flotante construida por manos locales, aves que descansan entre totorales, recetas tradicionales hechas con cariño y un entorno que invita a caminar sin prisa. Viajar a San Nicolás es volver a lo esencial, es respirar aire fresco, es mirar la vida desde otra perspectiva.
Este blog reúne todo lo que un viajero necesita: una guía completa sobre cómo llegar, clima, historia, atractivos, actividades, precios, hospedaje, gastronomía, consejos útiles y palabras clave integradas de manera natural para un posicionamiento orgánico óptimo.
¿Dónde se encuentra la Laguna San Nicolás?
La Laguna San Nicolás se sitúa en el distrito de Namora, uno de los pueblos más tradicionales de Cajamarca. Se encuentra a unos 28 a 30 kilómetros de la ciudad y a una altitud aproximada que oscila entre los 2 500 y 2 800 metros, en una zona de clima templado y paisaje de colinas suaves. Llegar hasta allí es relativamente sencillo: un camino rural que combina carretera asfaltada y trocha, donde pastan vacas, se ven parcelas de maíz y se siente la vida campestre en su estado más puro.
La laguna es considerada la más grande del distrito y una de las más importantes del valle. Su extensión ronda los dos kilómetros de largo por cerca de 1,7 kilómetros de ancho, con aguas tranquilas y poco profundas, alimentadas por filtraciones naturales y las lluvias de la temporada.
Historia y tradición de la Laguna San Nicolás
El origen de la laguna está rodeado de relatos locales que se han transmitido durante generaciones. En la época prehispánica, el territorio fue habitado por comunidades del antiguo señorío Caxamarca, una cultura que ocupaba estos valles antes de la llegada de los incas. Los pobladores consideraban las lagunas y manantiales como lugares sagrados, vinculados a espíritus protectores y al equilibrio natural. Muchas familias mayores de Namora aún cuentan historias sobre sirenas, guardianes del agua y seres que cuidaban los totorales.
A poca distancia de la laguna se encuentra el sitio arqueológico de Collor o Quyllur, ubicado en la parte alta de una montaña. Desde allí se observan los valles y la misma laguna, lo que confirma que este cuerpo de agua cumplía un rol estratégico en la vida de las comunidades andinas. Collor fue un centro importante, posiblemente vinculado a rituales, observación astronómica o vínculo de caminos hacia otros territorios.
Con la llegada de los españoles, el valle se reorganizó alrededor de estancias y haciendas, pero la actividad vinculada a la laguna continuó: pesca artesanal, pastoreo, agricultura y, en tiempos más recientes, turismo rural. Hoy, la isla flotante local “El Aventurero”, las asociaciones de guías y las familias que ofrecen cabalgatas son parte esencial del desarrollo turístico de Namora.
Cómo llegar a la Laguna San Nicolás desde Cajamarca
Llegar a San Nicolás es sencillo y accesible para cualquier viajero. Existen opciones económicas y privadas, pensadas para distintos estilos de viaje.
En transporte público, los colectivos y combis parten desde zonas aledañas al centro de Cajamarca, con dirección a Namora. El trayecto cuesta entre 4 y 7 soles por persona y toma unos 40 minutos. Una vez en Namora, desde la plaza principal se puede tomar una mototaxi hacia la laguna por un costo aproximado de 6 a 10 soles. El recorrido dura unos 25 a 30 minutos por un camino rural rodeado de chacras.
También es posible caminar desde Namora hasta la laguna siguiendo senderos que cruzan pequeños caseríos. Esta ruta toma entre una hora y media y dos horas, dependiendo del ritmo. Muchos tramos se encuentran sobre partes del Qhapaq Ñan, el antiguo sistema vial inca declarado Patrimonio Mundial. Es una caminata ideal para quienes disfrutan de la naturaleza y la fotografía.
Si prefieres comodidad, puedes contratar un taxi desde Cajamarca que te lleve directamente hasta la laguna. El precio promedio va de 40 a 60 soles ida y vuelta, dependiendo del tiempo de espera. Para quienes prefieren no preocuparse por nada, varias agencias turísticas ofrecen un tour Namora – Laguna San Nicolás con transporte, guía y paradas en atractivos del distrito.
Clima y mejor época para visitar la Laguna San Nicolás
El clima en la Laguna San Nicolás es templado, típico de la sierra cajamarquina. Durante el día, especialmente entre las 10 a. m. y 3 p. m., la temperatura es agradable, rondando entre los 15 °C y 22 °C. Por las noches, el frío puede llegar a los 8 °C o menos, según la época del año.
La temporada seca, entre mayo y septiembre, es considerada la mejor para visitar la laguna. Los cielos suelen estar despejados, los caminos en buen estado y el paisaje tiene un encanto especial con colinas de color dorado. Durante la temporada de lluvias, entre octubre y abril, el entorno está más verde y la laguna luce especialmente viva, aunque las lluvias suelen presentarse por la tarde. En esta época es importante llevar poncho, ropa abrigadora y calzado adecuado.
Atractivos turísticos de la Laguna San Nicolás
La laguna es el corazón del destino, pero los alrededores ofrecen experiencias auténticas que enriquecen la visita.
El paisaje de la laguna es un atractivo por sí mismo: un espejo de agua que refleja montañas, totorales y el cielo cajamarquino. Las islas flotantes artesanales construidas con totora, especialmente la conocida como “El Aventurero”, son puntos de encuentro donde los visitantes pueden disfrutar de comida local, conversar con pobladores, subir a miradores rústicos y tomar fotografías panorámicas.
La vista desde los miradores naturales es otro de los puntos fuertes. Algunas colinas cercanas permiten observar la forma completa del lago, la disposición de sus islotes y el contraste entre los tonos verdes del paisaje y el azul del cielo. Para los amantes de la fotografía, el amanecer y el atardecer son momentos mágicos.
Cerca de la laguna, la comunidad de San Nicolás y otros caseríos ofrecen una imagen viva de la vida rural cajamarquina. Allí se pueden ver parcelas de maíz, ganado, talleres de artesanos y familias que trabajan conectadas a la tierra. Con suerte, los visitantes pueden escuchar relatos locales sobre la historia de la laguna y las tradiciones del distrito.
El sitio arqueológico de Collor es un atractivo adicional para quienes desean complementar su visita con un componente histórico. Este conjunto arqueológico, ubicado en una montaña cercana, muestra vestigios prehispánicos que permiten comprender la importancia del valle para las culturas andinas.
Actividades para disfrutar en la Laguna San Nicolás
Los paseos en bote de totora son la actividad más representativa de la laguna. Los pobladores fabrican embarcaciones con fibras naturales, y por un precio que suele oscilar entre 5 y 10 soles por persona, los visitantes pueden navegar tranquilamente entre islotes de totora. Esta experiencia es ideal para familias, parejas y para quienes buscan una actividad relajante.
También se ofrecen paseos a caballo en los alrededores de la laguna. Los recorridos suelen tener precios entre 10 y 15 soles y permiten explorar caminos rurales, prados naturales y bordes del lago.
El senderismo es otra excelente opción. Desde Namora pueden realizarse caminatas hacia la laguna, cruzando cultivos y caminos históricos. Las rutas son de baja dificultad, perfectas para viajeros que deseen conectar con la naturaleza.
La observación de aves es un atractivo en constante crecimiento. Patos andinos, garzas y otras especies descansan entre la vegetación acuática. Los totorales también son refugio para fauna pequeña que vive en equilibrio con los habitantes.
En época adecuada, algunas familias permiten pesca recreativa de manera controlada para garantizar la conservación del ecosistema.
Precios actualizados y gastos aproximados
Para planificar tu viaje es importante contar con una referencia de costos. Los precios pueden variar ligeramente según la temporada, pero los valores más comunes son los siguientes:
Entrada a la laguna: alrededor de 1 sol por persona, según la información oficial del distrito.
Combi Cajamarca – Namora: de 4 a 7 soles por persona solo ida.
Mototaxi Namora – Laguna: entre 6 y 10 soles por vehículo.
Taxi privado desde Cajamarca: entre 40 y 60 soles ida y vuelta con tiempo de espera.
Tour full day Namora – Laguna San Nicolás: entre 60 y 80 soles por persona según la agencia.
Paseo en bote: entre 5 y 10 soles por persona según duración.
Cabalgatas: entre 10 y 15 soles por los recorridos básicos.
Estos precios permiten una visita accesible para familias, grupos de amigos y viajeros solos.
Hospedajes recomendados cerca de la Laguna San Nicolás
Aunque la laguna ofrece una experiencia de naturaleza, también cuenta con alojamientos modestos en las cercanías. Los hospedajes rurales suelen tener precios desde 20 a 30 soles por persona. Las habitaciones pueden ser sencillas pero acogedoras, con ambiente familiar, comida casera y vistas al paisaje.
En Namora, a pocos minutos de la laguna, existen hostales con precios que van desde 30 a 60 soles por noche. Muchos viajeros prefieren quedarse en la ciudad de Cajamarca, donde la oferta es más amplia e incluye hoteles boutique, hospedajes económicos y alojamientos de categoría media. Desde allí se puede realizar el viaje como excursión de medio día.
Gastronomía típica de Namora y la Laguna San Nicolás
La gastronomía es un componente esencial de la visita. La trucha frita o a la plancha es la estrella de la laguna, preparada de forma artesanal y acompañada con papas doradas, arroz y ensalada fresca. También es común encontrar cuy frito, chicharrones, caldo de gallina, humitas y tamales caseros.
Namora es conocida por sus quesos y panes artesanales. Muchos viajeros aprovechan para comprar queso fresco, quesos maduros, alfajores y alimentos tradicionales que se venden en el pueblo y en los caseríos.
En la isla flotante se preparan platos típicos con insumos del valle, lo que convierte todo en una experiencia más auténtica.
Consejos de viaje para una experiencia perfecta
Es recomendable llevar ropa abrigadora, especialmente en las tardes. El clima puede cambiar rápidamente, por lo que lo ideal es vestir en capas. El uso de bloqueador, sombrero y lentes de sol es indispensable durante todo el año. En temporada de lluvias conviene tener un poncho impermeable.
El camino hacia la laguna es seguro, pero es importante caminar con calzado adecuado. La señal de celular puede ser débil, por lo que conviene llevar efectivo para pagar alojamiento, comida o paseos.
Se recomienda respetar el entorno natural, evitar arrojar basura y contratar servicios directamente con las familias locales, lo cual contribuye a la economía del distrito y fortalece iniciativas comunitarias.
Llegar temprano es una gran idea para disfrutar del paisaje con calma. La luz de la mañana realza los colores de las montañas y el agua.




